Norma de calidad ISO 17100:2015 para empresas de traducción

El sector de la traducción no está exento de una normativa que garantice la calidad del servicio. Además de la norma ISO 9001, la más habitual y aplicable a cualquier sector de actividad, que certifica el sistema de gestión de la calidad, existe una norma de calidad específica para proveedores de servicios de traducción, la norma ISO 17100, como explicaremos más adelante.

Cuando un proveedor de servicios de traducción, una agencia de traducción, o departamento de traducción reúnen los requisitos previstos por dicha normativa, pueden solicitar la expedición de un certificado ISO de calidad, como garantía de calidad de sus servicios.

ISO 17100, el estándar de calidad que regula el sector de la traducción

La norma UNE EN ISO 17100:2015 recoge los estándares de calidad de la actividad de traducción en la actualidad. Los parámetros que evalúa esta norma son los siguientes:

Norma de calidad ISO 17100:2015 para servicios de traducción

Se determina el conjunto de competencias profesionales de todos los implicados en el proceso de traducción; asimismo, dichas competencias han de permanecer actualizadas con regularidad, guardándose un registro de las mismas.

Se prevén, entre otros factores, cómo se tratan las solicitudes de presupuesto, cómo se estudia su viabilidad, cómo se cierra el acuerdo entre el cliente y el proveedor, cómo se prepara el proyecto, y qué trámites administrativos se derivan de los mismos.

Se detallan la gestión del proyecto, la traducción y revisión preliminar por parte del traductor profesional, la validación por parte de un revisor, las correcciones pertinentes y la entrega del proyecto al cliente.

Sin duda, esta es la fase más importante. Reiteramos que la norma ISO 17100 exige que toda traducción sea revisada a conciencia por un revisor independiente, experto en la disciplina de que trate el documento.

Se focaliza en cómo el proveedor de traducción se relaciona con el cliente durante todo el proceso, incluyendo la gestión de las disposiciones preliminares, el tratamiento de las modificaciones, el seguimiento de las reclamaciones, la evaluación de la satisfacción del cliente y las gestiones que proceden a cerrar el proyecto.

Deben existir, al menos, dos figuras en el proceso de traducción: la del traductor, quien efectúa la traducción en sí misma y una revisión de su trabajo en primera instancia, y la del revisor, quien valida y garantiza la consistencia de la traducción mediante un cotejo bilingüe.

Los traductores que deseen trabajar con empresas de traducción certificadas deben cumplir uno de estos requisitos:

  • Graduado universitario en Traducción.
  • Graduado universitario + 2 años de traducción profesional a tiempo completo.
  • 5 años de traducción profesional a tiempo completo.

Las siglas inglesas ISO hacen referencia a la International Organization for Standardization (Organización Internacional de Normalización), que es la encargada de dictaminar los estándares pertinentes de cada sector de actividad, con el claro propósito de facilitar el comercio a escala mundial y garantizar que se cumplen con una serie de requerimientos considerados imprescindibles.

Las empresas y trabajadores autónomos que deseen contar con certificados ISO, han de acreditar que cumplen con los mencionados requisitos, pero no ante esta organización, sino a través de entidades acreditadoras, que son las encargadas de auditar las solicitudes y de expedir los certificados.

Contar con un certificado de calidad ISO supone dar un paso al frente en la oferta de servicios: permite a quien lo posee ofrecer una serie de garantías homologadas de calidad a sus clientes, lo que redundará positivamente en su imagen de cara al exterior, así como en todos sus procesos internos de trabajo.